“HAY QUE TRAER EL FUTURO AL PRESENTE DE LA MINERÍA”

Los últimos meses han sido de mayor optimismo para la minería global, no solo por el repunte del precio del cobre sino también, y en el mediano plazo, por el protagonismo de este metal en lo que se ha llamado la nueva economía, la economía baja en carbono o “verde eléctrica”. En ella los protagonistas, junto con el cobre, son el litio, níquel y cobalto. Y, por supuesto, el sol.

Este futuro promisorio, cuya economía contribuirá a reversar el cambio climático, exigirá a la industria minera dejar atrás la forma en que ha venido produciendo e innovar en cómo se hará partícipe de dicho futuro, repensando la forma de obtener y procesar los minerales, disminuyendo sus desechos sólidos y líquidos, el uso de agua y en general sus impactos.

Chile puede liderar los cambios disruptivos que requiere la industria no solo por ser el principal productor de cobre del mundo y, por ende, un laboratorio donde probar nuevas tecnologías, modelos de negocios de menor costo, complejidad y simpleza. También, en términos del capital humano, en la gestión y prácticas del negocio, en las relaciones laborales, la comunidad y ciudadanía en general. Al mismo tiempo, el país está jugando un rol de liderazgo global en lo que a energía solar se refiere.

¿Cómo recuperamos la inversión e incentivamos la exploración? ¿Qué pasará con Chile en las próximas dos décadas? ¿Estamos desarrollando una estrategia a largo plazo como país, privilegiando nuestras reservas de cobre y litio, como lo estamos haciendo con la radiación solar, todos elementos imprescindibles para el desarrollo de un futuro más limpio, sustentable y eléctrico?

En los programas de Gobierno de las candidaturas presidenciales hay un cierto consenso sobre las prioridades. El desafío es lograr un gran acuerdo en los focos y aunar las voluntades para prolongar las iniciativas vigentes más allá de los vaivenes electorales y la voluntad política del Gobierno de turno. Eso es lo que exigen estos tiempos de cambios vertiginosos.

Hay que traer el futuro al presente de la minería. No podemos dejar que esta nueva revolución tecnológica pase frente a nuestros ojos sin aprovechar nuestras ventajas competitivas. La madurez y experiencia de nuestra industria minera es una puerta de entrada a la tan mencionada economía del conocimiento, la que no se contrapone con la explotación de recursos naturales, sino que solo requiere mayor diversificación y sofisticación.

Alejandra Wood
Directora Ejecutiva
CESCO