LEY RESERVADA DEL COBRE, COLUMNA POR LEOPOLDO REYES

Es una buena noticia la iniciativa del gobierno la derogar la Ley Reservada del Cobre y establecer un nuevo mecanismo para financiar a las Fuerzas Armadas a través de un proyecto que tiene otros dos ejes:  la definición de un fondo plurianual de capacidades estratégicas y otro que pone un límite al fondo de contingencia estratégica. A lo anterior, se suma la intención de transparentar frente al país la asignación y control de los recursos para la defensa, que con el nuevo proyecto queda sometido al escrutinio del Congreso al igual las demás partidas del presupuesto nacional. 

En cambio, no es una buena noticia para Codelco que, por los próximos ocho años, sigue estando gravada por un impuesto del 10 por ciento de sus ventas brutas de cobre por el fisco chileno, contrariamente a lo que estipulaban los múltiples proyectos de ley que se anunciaron en los últimos veinticinco años que justamente estaban principalmente inspirados en liberar a Codelco de un tributo discriminatorio que afecta gravemente su gestión.

Codelco es el principal productor de cobre del mundo y compite con todas las grandes mineras a nivel internacional. No obstante, dicha competencia es en desigualdad de condiciones, no sólo por los niveles históricos de reinversión de utilidades, que, en el caso de la estatal, están muy por debajo de la reinversión de la minería privada, sino que, además, a diferencia de las Fuerzas Armadas, mantiene la incertidumbre respecto de su financiamiento en un negocio donde es de la esencia poder planificar, financiar y materializar sus inversiones en un contexto de largo plazo. 

De esta forma, mientras la iniciativa del gobierno busca asegurar que las Fuerzas Armadas reciban recursos en un marco plurianual e incluso cuando Codelco pueda tener perdidas, como ya ha ocurrido en el pasado reciente, condena a la empresa a depender de aprobaciones presupuestarias anuales e inciertas, profundizando los problemas de capitalización y endeudamiento que la aquejan. 

Parece totalmente contradictorio que a la empresa de cuyos resultados se quieren hacer depender los recursos para la defensa, continúe sin contar con los mecanismos que le permitan desarrollarse, crear valor para todos los chilenos y competir en igualdad de condiciones en la industria global del cobre. Mas inexplicable resulta esta iniciativa justamente durante un periodo en que Codelco debe inexorablemente materializar los llamados “proyectos estructurales” que son imprescindibles para que la empresa logre mantener su actualvolumen de producción en el futuro. 

Es evidente que la iniciativa planteada significara que Codelco continúe aumentado su nivel de endeudamiento debilitando aúnmás su situación financiera y aumentado sus costos por este concepto en un escenario internacional donde se espera un aumento de las tasas de interés.

Cesco ha consistentemente abogado para que Codelco no sufra del síndrome de la » vaca lechera», y que junto con derogar el gravamen que le impone la Ley Reservada del Cobre, se le dote de las capacidades propias de una empresa moderna, la principal del país. 

Frente a esta situación, solo cabe esperar que en la discusión de la iniciativa en el Congreso los parlamentarios analicen con responsabilidad una iniciativa que, si bien tiene los méritos ya señalados de someter el presupuesto de defensa a un proceso de aprobación transparente y democrático, no resuelve el detrimento que el gravamen mencionado impone a Codelco, manteniendo las graves consecuencias que ello implica para la principal empresa nacional.

Leopoldo Reyes, Presidente Directorio Cesco